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Criterios de salvar vidas

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Los criterios de salvar vidas rigen para el funcionamiento del CERF, y la selección de proyectos apropiados para ser financiados.

Criterios

La asignación de prioridades y el análisis inicial de la presentación de solicitudes del Fondo son realizadas sobre el terreno por los Coordinadores humanitarios/coordinadores residentes y el Equipo de las Naciones Unidas en el país, es necesario que los organismos solicitantes consideren si realmente cumplen los siguientes requisitos específicos para la financiación del Fondo:

  1. Respuesta inmediata en casos de emergencia como consecuencia de una situación de desastre o emergencia repentina, un deterioro repentino (imprevisto) de una emergencia existente o una situación de emergencia con financiación insuficiente en un país que recibe una asignación del Coordinador del Socorro de Emergencia,
  2. basada en evaluaciones recientes de las necesidades (para ambos elementos de respuesta rápida y financiación insuficiente),
  3. garantizar que se han establecido las condiciones de seguridad mínimas para la prestación de asistencia humanitaria, y que
  4. el Fondo sólo debe servir como respuesta inicial tras verificar otras oportunidades de financiación (es decir, aportaciones bilaterales, fondos de respuesta de emergencia, reservas del organismo, financiación común, etc.) y para contribuir a las prioridades existentes en emergencias con financiación insuficiente.

En principio, la presentación de solicitudes al Fondo también debe basarse en los principales planes y programas humanitarios existentes (por ej., Plan común de acción humanitaria, Procedimiento de llamamientos unificados, llamamientos urgentes o unificados, estrategias nacionales). Más concretamente, las aportaciones del Fondo no cubren:

  1. gastos ordinarios (salarios de funcionarios, gastos de mantenimiento, etc.),
  2. alertas tempranas, actividades de prevención genéricas y almacenamiento regular del organismo,
  3. creación de capacidad y capacitación (financiadas únicamente si guardan relación directa con la puesta en práctica de la respuesta de emergencia).

Principios

Las intervenciones apoyadas por el Fondo deben ser coherentes con los principios humanitarios básicos de humanidad, neutralidad e imparcialidad. Además, los organismos que ejecuten proyectos financiados por el Fondo como parte de las Naciones Unidas y de la comunidad humanitaria en su conjunto deben tener en cuenta:

  • La vulnerabilidad de ciertos grupos: niños y mujeres representan el grupo más amplio de personas afectadas por las emergencias. La situación de las niñas y mujeres debe despertar una preocupación especial en todas las situaciones de emergencia. El Fondo subraya la importancia de garantizar que la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), aprobada en 1979 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, y los principios consagrados en el Convenio sobre los Derechos del Niño (CRC), aprobado por la Asamblea General en 1989, junto con el Protocolo Facultativo relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía (aprobado en 2000) y el Protocolo Facultativo relativo a la participación de niños en los conflictos armados (aprobado en 2000), y otras resoluciones conexas como la resolución 1325 sobre las mujeres, la paz y la seguridad aprobada en octubre de 2000, sean los pilares para la aplicación de los programas y proyectos financiados por el Fondo. Los organismos deben garantizar la aplicación de los principios de igualdad entre los géneros y promover el empoderamiento de las mujeres y las niñas en todos los sectores de respuesta.
  • Medio ambiente: Dada la creciente fragilidad del medio natural y el deterioro irreversible de la calidad del suelo y el agua, se pide a los organismos que aseguren la máxima consideración en el uso de los fondos para evitar un efecto negativo sobre el medio ambiente.
  • La existencia de complementariedades: el Fondo es un mecanismo de financiación complementario y no sustituye a otros esfuerzos por obtener recursos financieros para responder a las emergencias por parte de los gobiernos, los organismos de las Naciones Unidas, las organizaciones no gubernamentales y otros actores. Como tal, no se prevé que el Fondo financie la capacidad operativa básica de los organismos ni sustituya sus esfuerzos ordinarios de financiación, sino que contribuya a los llamamientos y a los esfuerzos de financiación existentes.
  • Las alianzas: los organismos de las Naciones Unidas y los agentes humanitarios en general están en el centro de la planificación, la asignación de prioridades y la toma de decisiones en lo que respecta al Fondo. Se les anima a optimizar la interacción y la colaboración con los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales de ámbito nacional e internacional para responder eficazmente a las emergencias y garantizar que los principios básicos y las prioridades del Fondo se cumplan y se apliquen eficazmente.
  • El empoderamiento de las poblaciones afectadas: al centrarse en las secuelas inmediatas de las emergencias, el Fondo espera que los organismos encargados de aplicar los programas y proyectos realicen esfuerzos concretos para contribuir a la sostenibilidad de las soluciones y a la mejora de los medios de vida de la población más afectada, con una consideración especial para la perspectiva de género y los grupos minoritarios.
  • El apoyo a los principios de “Buena Gestión de las Donaciones Humanitarias” y “Acción sin Daño”: los organismos realizarán el máximo esfuerzo para garantizar que la asistencia financiada por el Fondo habilite a las comunidades locales y promueva la autosuficiencia, llevarán a cabo una vigilancia y evaluación de las repercusiones, evitarán contribuir a conflictos e injusticias, colaborarán en la recuperación y las intervenciones sostenibles y asegurarán la participación eficaz de la sociedad civil y los gobiernos locales.