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Bandas emergentes

De OCHA Colombia Wiki

(Redirigido desde «BACRIM»)

Las Bandas emergentes en Colombia o bandas criminales emergentes (bacrim) es el nombre que identifica a una serie de organizaciones mafiosas que operan en Colombia.[1] Esta denominación fue otorgada por el ex presidente colombiano Álvaro Uribe, al fenómeno o reestructuración del crimen organizado,[2] luego de un proceso de desmovilización de 32 000 mil combatientes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), el fortalecimiento de la implementación de la política de seguridad democrática y la influencia del narcotráfico.[3]

También se hace referencia a un sub-grupo de estas bandas con el nombre grupo armado pos-desmovilización, para estos grupos que incluyen a grupos armados al margen de la ley que también tienen mandos de los antiguos grupos paramilitares previa a la desmovilización del 2006. Existe muchas diferencias de interpretación frente a cuales de estos grupos incluyen ex-paramilitares, con una lista de grupos manejados por el MAPP-OEA, la organización responsable para supervisar el proceso de desmovilización en el 2006, y otra lista de grupos manejados por las Fuerzas Militares Colombianas.

Las bandas criminales operan en todo el territorio nacional, aunque también mantienen presencia en otros países como Venezuela y Panamá.[4][5] Sus aliados estratégicos son las FARC, ELN, EPL y varios narcotraficantes, debido a que su principal actividad es el control sobre el tráfico de estupefacientes.[6] También se tiene indicios sobre los nexos con varias mafias mexicanas, entre las que figuran el Cártel de Sinaloa,[7] y Los Zetas.[8]

Entre sus accionares se encuentra el ataque, la extorsión y el secuestro a la población civil y miembros de la fuerza pública.[9][10][11] Mientras que otras de sus actividades obedece al reclutamiento forzado de menores de edad[12] y el impuesto revolucionario, una modalidad extorsiva que busca la intimidación y el desembolso de dinero por parte de comerciantes, empresarios y, en ciertas ocasiones, a compañías y empresas de diversos sectores.[13]

Antecedentes

La conformación de estas agrupaciones se dio a finales de 2006, después de que las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) pactaran un proceso de desmovilización durante el mandato del ex presidente Álvaro Uribe Vélez.[14] El 15 de agosto de 2006 se desmovilizaron 31 671 combatientes, según un reporte de la alta concejería presidencial.[14] Sin embargo, luego de culminar con todo el proceso, varios ex integrantes de estos grupos se rearmaron nuevamente, por lo que empezó una nueva oleada de delincuencia común.[15] Según la Organización de los Estados Americanos (OEA), la reestructuración de estos grupos se dio por los efectos económicos favorables del narcotráfico.[15] Cerca de 4000 hombres se alzaron en armas, repartidos en veintidós columnas, unas cifras que se manejaron luego de una serie de investigaciones y análisis por parte de varios funcionarios de la fuerza pública.[16] Finalmente, estas agrupaciones se expandieron a lo largo de todo el territorio colombiano, donde han llegado a operar en 17 departamentos y 152 municipios.[16]

A mediados de 2011, la conformación de las bacrim se redujo a menos de diez comandos armados: Los Urabeños, Los Rastrojos, el Ejército Revolucionario Popular Antisubversivo de Colombia (ERPAC), las Águilas Negras, Los Paisas, la Oficina de Envigado y otras facciones menores como Los Machos y Renacer.[16] Según la opinión pública y varios analistas del conflicto armado en Colombia, en el 2013 las cuatro primeras organizaciones son consideradas las más importantes y peligrosas, debido a su accionar violento y la compleja estructura que las conforma.[17][18]

Mafias del narcotráfico

Algunas organizaciones no gubernamentales (ONGs) y la Organización de Estados Americanos (OEA) han descrito a las bandas emergentes como un híbrido entre mafias, y bandas de delincuencia común más relacionados con el narcotráfico que con el paramilitarismo.[19] Algunas de estas agrupaciones ejercieron presión sobre varios candidatos durante las Elecciones regionales de Colombia (2007), para infiltrar y corromper al Estado en todos los niveles y beneficiar sus negocios ilegales.[20]

Un informe de la Misión de la OEA y Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia (MAPP) afirmó que las bacrim amenazan a víctimas y desmovilizados de 153 municipios de Colombia, que buscan consolidar un corredor al servicio del narcotráfico con conexiones hacia Panamá y Venezuela.[21]

Según el analista León Valencia, miembro de la Corporación Nuevo Arco Iris, las agrupaciones ilegales «destruyen el orden social para poder florecer (...) y allí está su gran riesgo para la seguridad de los ciudadanos, porque atacan a las instituciones, a los líderes sociales, a los políticos honestos, a las familias unidas a los trabajadores organizados».[22] Valencia afirmó que hay tres tipos de bandas criminales: las emergentes, las de rearmados que después de desmovilizarse volvieron a las armas y al negocio; y las de disidentes, aquellos ex paramilitares que se salieron del proceso del Pacto de Ralito o nunca quisieron entrar.[22]

Diversos sectores políticos califican a las bacrim como «el nuevo enemigo y la mayor amenaza a la seguridad»,[23] debido a que son grupos organizados, fuertemente armados, con capacidad para planear ataques. Sin embargo, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, no le aplica el calificativo de grupos u organizaciones ilegales, por el hecho de que éstas son controladas exclusivamente por el crimen organizado.[24]

Operaciones

Una de las zonas más disputadas y de mayor operatividad es el departamento de Antioquia, donde no solo se delinque por el tráfico de drogas, sino también por la minería.[25] Entre varias facciones de la guerrilla, representadas por las FARC y el ELN, las bacrim utilizan estas alianzas como parte de su modus operandi, debido a que las guerrillas presentan un alto poder militar y económico, según las investigaciones de las autoridades.[25] La extorsión juega un papel fundamental dentro de las áreas de influencia, puesto que los sectores mineros están en la obligación de cancelar una cuota mensual que oscila entre los tres y cinco millones de pesos, ya sea por el desarrollo de actividades o por el uso de maquinarias con que se trabaja.[25] Otras zonas con mayor influencia son la Región Caribe y Pacífica.[26]

En 2013, en 347 municipios del territorio colombiano operan los grupos ilegales, según un informe realizado por el Instituto de estudios para el desarrollo y la paz (INDEPAZ).[27] Mientras que Los Urabeños y Los Rastrojos son reconocidas como las dos grandes agrupaciones que han logrado una expansión territorial considerable.[27] Con más de 1990 y 1650 efectivos respectivamente,[28] el panorama de las bandas emergentes se ha visto reducido a estas dos principales organizaciones que han logrado extender sus actividades a otros países vecinos como Panamá y Venezuela.[4][5] En estos lugares, los grupos disputan determinadas áreas, las cuales, sirven como rutas estratégicas por donde se procesan y trafican estupefacientes.[29] El negocio del contrabando de gasolina, es otra modalidad que sirve como fuente de ingresos, una la labor ejercida en la frontera entre Colombia y Venezuela.[30] Hasta $ 500 000 pesos se puede cobrar por el paso de una pimpina de hidrocarburos, debido al impuesto revolucionario.[30]

Ante la inserción masiva de los grupos armados ilegales y el inminente accionar violento, cerca de 1800 actos criminales se cometieron hasta principios de 2012,[31] una cifra que aumenta la crisis sobre el conflicto armado en Colombia.[32] La Corporación Nuevo Arco Iris (CNAI) indicó que las bacrim cometen mayor cantidad de actos violentos que la misma guerrilla: «las bacrim aportan más acciones ilegales y violentas que las guerrillas».[31]

Situación de las bacrim según varias instituciones nacionales:

Institución Municipios Departamentos Integrantes
Defensoría del Pueblo 188 23 No admite
Policía Nacional 158 19 3749
DAS 54 No admite 2162
Indepaz 314 29 6000

Nota: Los datos son suministrados por Indepaz.[33]
Nota: Datos hasta 2010.

Relaciones entre bacrim y guerrillas

Las bandas criminales emergentes son redes criminales que hacen parte de ejércitos privados que se formaron a partir de reductos de combatientes que no se desmovilizaron junto con las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia, de desmovilizados reincidentes de dicha organización y de nuevos integrantes reclutados en los últimos años.[32] A diferencia de sus antecesores, no tienen en principio una motivación antisubversiva, sino de ejercer el narcotráfico,[34] vigilar cultivos ilegales,[35] cooptar rentas ilegales,[36] invertir las ganancias en negocios legales y realizar labores de contrabando,[37] despojar de sus tierras a campesinos[38] y hacer alianzas con políticos corruptos para intimidar y asesinar a sus opositores.[39] Para alcanzar sus fines, se han aliado con sus antiguos enemigos de las guerrillas FARC y ELN.[40]

La alianza entre bacrim y guerrilla obedece principalmente a temas relacionados con el narcotráfico y las rutas de envío.[41] De la misma manera que los sectores de la minería y el petróleo también se ven afectados.[42] Por último, una nueva coalición en busca de nuevos intereses económicos ha surgido como una alternativa: el contrabando. Cerca de $ 12 000 000 000 000 de pesos se pierden anualmente en materia de contrabando y $ 887 000 000 000 se han logrado contrarrestar, según datos oficiales de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia (DIAN).[43]

Acciones

Reclutamiento de menores de edad

Unas de las metodologías implementadas por las bacrim es el reclutamiento indiscriminado de menores de edad, una tarea que sirve para expansionar y ejecutar las actividades delictivas. La situación económica y laboral del país, es uno de los principales factores para que los jóvenes se vinculen, según varias investigaciones realizadas.[44] Para la Organización de las Naciones Unida (ONU) «(...) las Águilas Negras, el Erpac, Los Rastrojos, Los Paisas y Los Urabeños continuaron reclutando y usando menores para sus actividades delictivas».[44] Aunque gran cantidad de jóvenes han sido liberados, las cifras revelan que por lo menos 18 000 niños han conformado las filas de las bacrim,[45] luego de un estudio realizado por ochenta investigadores.[46] Mientras que las fuerzas militares indican que cerca de 100 000 niños trabajan para los grupos emergentes, en especial a Los Urabeños.[45] Las zonas donde se presenta un reclutamiento masivo son: Magdalena Medio, Golfo de Urabá, Macizo Colombiano y gran parte del departamento de Antioquia.[45]

Narcotráfico y extorsiones

Luego del proceso de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), las zonas donde se traficaban drogan quedaron literalmente abandonadas, por lo que varios guerrilleros finalmente decidieron continuar con los negocios.[47] 31 671 combatientes se acogieron al programa de desarme, según un reporte de la alta concejería presidencial, pero poco después, cerca de 13 400 ex guerrilleros decidieron retomar las actividades del narcotráfico.[47] De acuerdo con las palabras del ex director de la Policía Nacional de Colombia, General Óscar Naranjo, las bandas emergentes mantienen el negocio del tráfico de drogas como una de sus principales actividades, porque «están supeditadas sus finanzas al narcotráfico».[48] Según unas investigaciones realizadas por el diario El Tiempo, las principales bacrim manejan cerca del 50% de la cocaína producida,[49] una cifra relativamente alta, debido a que la guerrilla de las FARC manejaba el 70% de toda la droga producida y distribuida.[50]

La extorsión es otra de las actividades beneficiosas ejecutadas por las bandas emergentes, «más de 1000 millones de pesos ganan las bacrim por extorsión» anualmente, en la zona fronteriza con Venezuela.[51] Las actividades extorsivas no solo se relacionan con el desembolso de grandes cantidades de dinero, las bacrim también trafican otros productos como la gasolina y todo tipo de mercancías comercializadas en almacenes específicos.[51] Mientras que el acoso y la intimidación a comerciantes, empresarios y algunas empresas de diversos sectores, también representa una problemática para los sectores industriales.[52][53]

Atentados

Aunque surge como un accionar menos convencional que otros como el tráfico de drogas o la extorsión, varios atentados perpetrados por algunas bandas emergentes surgen como una estrategia criminal anteriormente utilizada por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Unos de los sucesos más recordados en 2012, fue el atentado contra Fernando Londoño, ex ministro del gobierno de Álvaro Uribe, atentado que finalmente se atribuyó a una banda emergente originaria de ciudad de Cali, según la Dijin.[54] Por lo menos, dos personas y cincuenta y nueve heridos fue el saldo del ataque.[55] La policía establece que uno de los motivos por el cual estas organizaciones al margen de la ley ejecutan los atentados, obedece a un control territorial ejercido sobre otros grupos.[56]

Véase también

Referencias

  1. 4,0 4,1
  2. 5,0 5,1
  3. 14,0 14,1
  4. 15,0 15,1
  5. 16,0 16,1 16,2
  6. 22,0 22,1
  7. 25,0 25,1 25,2
  8. 27,0 27,1
  9. 30,0 30,1
  10. 31,0 31,1
  11. 32,0 32,1
  12. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas MATRI
  13. 44,0 44,1
  14. 45,0 45,1 45,2
  15. 47,0 47,1
  16. 51,0 51,1

Enlaces externos