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Bomba de racimo

De OCHA Colombia Wiki

(Redirigido desde «Bombas de racimo»)

Una bomba de racimo o bomba «clúster» es una bomba de caída libre, o dirigida, lanzada desde el aire o desde la superficie, que al alcanzar una cierta altura medida por un altímetro, se abre dejando caer cientos de sub-municiones o bombetas de diversos tipos, de alto poder explosivo, antipista, antipersona, perforantes, incendiarias, etc.

Las bombas de racimo están prohibidos para ellos paises que ratifican la Convención sobre Bombas de Racimo, adoptado en Dublin, Irlanda, en mayo de 2008. La Convención entró en la fuerza y volvió derecho internacional vigente desde el 1 de agosto de 2008, seis meses después de ser ratificado por 30 estados.Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; contiene parámetros no reconocidos

Desarrollo

La primera bomba de racimo usada en combate fue la SD-2 alemana, mas conocida como "bomba mariposa" durante la Segunda Guerra Mundial. Consistia en unas capsulas con explosivos que al caer a tierra se "enterraban", pasando desapercibidas tanto para militares como para civiles, causando muchas bajas.

Este tipo de municiones se encuentran en los arsenales de la mayoría de los ejércitos. Algunos gobiernos y organizaciones civiles, como Greenpeace, concertaron en mayo de 2008 un acuerdo donde se prohíbe el uso de bombas de racimo, realizado en Dublín por más de cien países, esperando lograr deponer la tendencia de países no firmantes, como Estados Unidos, para respetar la prohibición de esas terribles armas explosivas. La «Convención sobre las bombas con submuniciones», dispone que cada Estado firmante «se comprometa a nunca emplear estas armas, bajo ninguna circunstancia».

Debido a su amplitud y al gran número de sub-municiones, hasta 300, esta arma es usada para atacar a objetivos militares dispersos, como concentraciones de tropas, columnas de blindados, o para negar el uso de una zona o instalaciones como el caso de aeródromos. Pero también debido a estas características, a menudo hiere y mata a civiles, especialmente cuando es usada en zonas urbanas.

Los efectos de las bombas de racimo en la población civil

Mientras que todas las armas son peligrosas, las bombas de racimo son una amenaza particular a los civiles por dos motivos: tienen una zona amplia de impacto, y consistentemente han dejado muchas bombas de racimo sin explotar. Estas bombas siguen siendo peligrosos decadas después del final de un conflicto.

Las bombas de racimos son criticados por muchos individuos y cientos de organizaciones, tales como la Cruz Roja,[1] la Coalición contra las Bombas de Racimo y las Naciones Unidas, por motivo de la cantidad de civiles víctimas de la arma. Desde febrero de 2005, Handicap International hizo una llamada para que las bombas de racimo sean prohibidas y recogió cientos de miles de firmas para apoyar su llamada.[2] 98% de los 13,306 heridos por bombas de racimo registrados con Handicap International son civiles, 27% de ellos menores.[3]

El impacto de area de una sola bomba de racimo, conocido como su "huella", puede ser tan grando como dos o tres campos de futbol. Un cohete M26 MLRS con guía puede impactar una zona de 0.23km cuadrado.[4]. En los EEUU y la mayoría de sus aliados, el M26 ha sido reemplazado por el misil M30 disparado de un MLRS. El M30 tiene mayor rango y puntería pero una zona de impacto menor. Se debe notar que por motivos tanto como peligro a los civiles y cambios en requerimientos tácticos, el misil X31 está incluso reemplazando el M30.

Por la zona de impacto tan amplia de la arma, característica de todas los artefactos explosivos, han sido documentados afectando tanto objetos civiles como militares en la zona de blanco. La característica de esta arma es particularmente complicado para los civiles cuando las bombas de racimo se usan adentro o cerca de zonas pobladas y ha sido documentado en investigaciones de grupos tales como Human Rights Watch,[5] Landmine Action, Mines Action Canada y Handicap International.

Bombas de racimo y municiones sin explotar

Otro problema serio, también común entre las bombas, es la de ordenanza sin explotar o municiones sin explotar (MUSS) de las bombas de racimo dejado después de un ataque. Estas bombas pueden no haber disparado o en algunos casos están diseñados detonar en una etapa posterior. En ambos casos, los explosivos pueden estar "vivos" y pueden explotar cuando estan manipulados, volviendolos una amenaza seria a los civiles y al personal militar entrando a la zona. En efecto, el MUSS puede terminar funcionando como minas antipersonal.

Aunque las bombas de racimo están diseñadas explotar antes de o en el momento de impacto, siempre existen algunas municiones individuales que no explotan en el impacto. Las municiones M77 supuestamente tienen un fallo de 5%, pero estudios han mostrado tasas mucho mayor que esto.[6] La tasa en pruebas de aceptación anterior a la Guerra del Golfo para este tipo fueron entre 2% hasta 23% para cohetes enfriados anterior a la prueba.[7] Los M4831 DPICM enviado por artillería tienen un fallo de 14%.[8]

Dado que una bomba de racimo puede incluir cientos de explosivos individuales y ser disparado en serie, incluso una tasa de fallo pequeña puede resultar en que cada ataque deja cientos o miles de MUSS en la zona de impacto. Por ejemplo, después del conflicto Israelí-Líbano del 2006, expertos de las Naciones Unidas han estimado alrededor de 1 millón de explosivos fueron dejado contaminando varios sitios de ataque en el Libano.[9]

Además, algunos explosivos, tales como el BLU-97/B utilizado en el CBU-87, están coloreado de manera brillante para aumentar su visibilidad y dar aviso a civiles. Sin embargo, el color, emparejado con su apariencia pequeña y no amenazante, ha causado que los niños entienden que son juguetes. Este problema fue exacerbado en la Guerra en Afganistán, en donde las fuerzas estadounidenses enviaron comida desde aviones con la misma coloración, amarillo siendo el color estándar en la OTAN para explosivos aereas. Los paquetes de comida luego fue cambiado a azul y luego claro para evitar confusión.

El ejército estadounidense está desarrollando nuevas bombas de racimo que dicen tiene una tasa de fallo mucho menor de 1%.[10] Armas con sensores que contienen un número limitado de municiones que son capaces de atacar blancos armados puede crear una alternativa efectiva, aunque costosa, a las bombas de racimo, permitiendo un ataque multiple con artillería o bombas aereas mientras que evita muertos civiles y heridas documentados del uso de bombas de racimo. Ciertas armas de este estilo pueden ser permitidas debajo de la Convención sobre Bombas de Racimo, dado que no tienen un impacto de area indiscriminado o presentan riesgos de dejar municiones sin explotar.

Tratados internacionales

Otras armas, como las Minas Antipersona, han sido prohibidos en muchos países por instrumentos legales, como el Tratado de Ottawa y la Convención en ciertas armas convencionales. Las bombas de racimo, sin embargo no están prohibidas por ningún tratado internacional, y son consideradas legítimas por algunos gobiernos.

Deliberaciones gubernamentales internacionales en la Convención sobre ciertas armas convencionales han vuelto a poner en el tapete de la discusión el tema de los explosivos remanentes de guerra, un problema en el que las bombas de racimo tienen un importante contribución. Sin embargo, a pesar de los llamados de las Organizaciones humanitarias y de al menos 30 gobiernos, negociaciones internacionales no han sido viables por la cantidad de intereses económicos en juego.

Contra este trasfondo, un nuevo proceso multilateral flexible similar al proceso que condujo a la prohibición mundial de las minas antipersonal en 1997 (el Tratado de Ottawa) se anunció en noviembre de 2006[11]

La convención de Oslo y el papel de los paises de habla hispana en él

Los casi 100 Gobiernos que el día 3 de diciembre de 2008 firmaron el Tratado contra las bombas de racimo se comprometieron en un paso histórico. Entre ellos había muchos de los productores de este armamento, otros que tienen arsenales y algunos que los han usado en el pasado.

Bombas de racimo en Colombia

Con la presencia de delegados de 14 paises, Colombia destruyó el día 24 de noviembre de 2009 las últimas 31 bombas tipo racimo que tenía en su poder, cumpliendo de esta manera el tratado de Oslo. La operación se realizó en Vichada, especificamente en la base militar de Maranduá.[12]

Véase también

Referencias

Enlaces externos