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Los Urabeños

De OCHA Colombia Wiki

Los Urabeños o Los de Urabá es un grupo armado no estatal y grupo armado pos-desmovilización, algunos lo consideran ser una organización paramilitar insurgente. Otros lo consideran una banda criminal, que sin embargo forma parte del conflicto armado en Colombia. En el 2013, se considera el grupo armado pos-desmovilización más peligrosa y mejor estructurada del país, por la cantidad de combatientes que la integran, por las zonas donde hacen presencia y el gran número de cargamentos de droga que trafican a nivel nacional e internacional.[1][2]

A finales de marzo de 2013, el presidente Juan Manuel Santos dijo que Los Urabeños es la «única banda que realmente subsiste con una influencia a nivel nacional», mientras que otras agrupaciones mafiosas al servicio del narcotráfico han perdido terreno e influencias.[3]

Rivalidades

La agrupación mantiene una fuerte rivalidad con otras bandas emergentes entre las que figuran Los Paisas, Los Rastrojos y la Oficina de Envigado.[4] Los enfrentamientos se deben al control del territorio del departamento de Córdoba, así como del tráfico de estupefacientes.[5] Según varios informes del Gobierno, el grupo paramilitar mantiene nexos con la guerrilla de las FARC, en el procesamiento y el tráfico de drogas.[6] Según la policía nacional y la DEA, Los Urabeños exportan cocaína hacia toda América Central por medio de sumergibles construidos de forma artesanal;[7] también envían cocaína a diversos carteles mexicanos.[8]

Orígenes

Los orígenes del grupo se remontan a una región llamada Urabá,[9] un golfo localizado cerca de los departamentos de Antioquia, Córdoba y Chocó, cerca de la frontera de Panamá, una zona por donde se trafican drogas,[10] debido a que son «corredores estratégicos» por donde se puede enviar la mercancía a otros destinos nacionales e internacionales.[10] Aunque sus actividades comenzaron en el golfo de Urabá, el origen de la organización está ligado a una zona conocida como la Orinoquía o los Llanos Orientales,[11] donde el narcoparamilitar Daniel Rendón Herrera conocido por el alias de Don Mario realizaba todo tipo de operaciones en el Bloque Centauros, una facción militar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).[11] Para las AUC, los Llanos siempre fue un corredor estratégico, un lugar donde se realizaron varios actos delictivos.[12] El sector petrolero y ganadero sufrió constantes ataques, los paramilitares se adueñaron militarmente de la zona, donde también se cometieron extorsiones.[12] Y en algunos casos se supervisaba la producción de la cocaína, por medio de laboratorios clandestinos.[12]

Según la Corporación Nuevo Arco Iris, una organización que promueve la paz y el diálogo como respuesta al conflicto armado en Colombia, Los Urabeños «son una especie de ejército privado de los testaferros de los antiguos paramilitares y están cobrando deudas de los mismos».[13]

Estructura

Los Urabeños incluyen a más de 2366 integrantes según fuentes oficiales(hasta marzo de 2013),[14] cifra que va en aumento debido a que en 2012 presentaban 1970 combatientes.[14] Aunque el Ministerio de Defensa de Colombia afirma que, por lo menos, unas 5000 personas conforman toda la estructura,[15] unas cifras que representan el «67% de los hombres que hacen parte de las bacrim».[15] Con la participación de nuevos integrantes, Los Urabeños se consolidan como la segunda banda más grande del país, incluso por encima de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), integrada por 1500 combatientes.[14] Una de las razones que ha derivado en el aumento de los miembros se debe a que varias facciones de otros grupos paramilitares se han aliado estratégicamente, debido al debilitamiento territorial y militar de organizaciones como Los Rastrojos y Los Machos.[14] También se tiene evidencia sobre el reclutamiento de guerrilleros de las FARC, más específicamente en las regiones de Nariño y Bajo Cauca.[16]

Alianzas y campos de operaciones

Los Urabeños han trazado una alianza estratégica con otros grupos guerrilleros como las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).[17][18] Según las autoridades colombianas, la unión de estos grupos criminales se debe al procesamiento y el tráfico de drogas y al abastecimiento o compra y venta de armamento.[17] Esta alianza ha incrementado de forma significativa toda clase de operaciones criminales (desde el tráfico de drogas hasta el denominado «impuesto revolucionario» cobrado a campesinos, ganaderos y empresarios), hasta el punto de llegar a operar simultáneamente con las nombradas guerrillas en setecientas zonas del territorio colombiano, según un informe de la Comisión de Reparación y Reconciliación (CNRR).[19]

Modalidades de ataque

Las emboscadas suelen ser una de las modalidades de ataque del grupo insurgente. Varias de las ofensivas perpetradas en contra de la fuerza pública han terminado en homicidios. El 8 de septiembre de 2011, un grupo de policías fue abatido por uno comando de Los Urabeños liderado por John Luis Hidalgo Burgos, después de una emboscada en Tierralta, un municipio ubicado al sur del departamento de Córdoba.[20]

Otra modalidad es la ejecución de atentados terroristas con bombas (granadas de fragmentación), actos que han dejado decenas de heridos e incluso muertos.[21] Aunque no es una forma usual de ataque, Los Urabeños han logrado un poder regional, esto les ha permitido librar enfrentamientos con otras bandas y utilizar diversos métodos de guerra.

Probablemente, la actividad delictiva más utilizada es el sicariato, por medio de la conformación de grupos especiales. En Santa Marta, Valledupar, Cali, San Andrés, Monteria, entre otras localidades, se ha presentado esta modalidad.[22] Aunque los ataques son ejecutados por miembros de la organización, el alistamiento de jóvenes es un tarea impartida por los altos mandos, que ordenan el denominado «reclutamiento de menores», con el fin de brindar apoyo a las redes sicariales que operan en las regiones.[23]

Por ser un grupo conformado en su gran mayoría por paramilitares desmovilizados de las Autodefensas Unidas de Colombia, las técnicas de ataque se asemejan a las utilizadas por la guerrilla. La tortura y el desmembramiento son, en contados casos, métodos sangrientos que se practican.[24] Un reporte emitido el 18 de septiembre de 2012 por el periódico Meridiano de Sucre, informó sobre unos hombres «a quienes torturaron y desmembraron».[24] El hecho fue atribuido a la agrupación. Tanto los carteles mexicanos, como las bandas emergentes de Colombia, son las únicas que practican estas técnicas sangrientas.[24]

Con el aumento indiscriminado de abusos en contra de las mujeres, los grupos criminales han logrado no solo enfocarse en las prácticas sexuales, sino también a la retención y posterior esclavitud de la población femenina.[25] Unas investigaciones realizadas por la periodista Jineth Bedoya, quien fuera secuestrada, violada y torturada por un grupo de paramilitares en 2003, demostraron que el índice de agresiones sexuales por parte de las bandas criminales cada vez va en aumento.[25] Tanto Los Urabeños como Los Rastrojos son las dos principales bacrim que practican dicha metodología, anteriormente utilizada por los grandes grupos paramilitares.[26]

Acciones armadas

Paro Armado

El 5 de enero de 2012 Los Urabeños promovieron un paro revolucionario que afectó el comercio, el transporte público y los servicios de salud en el departamento de Córdoba.[27] La protesta del grupo paramilitar fue comunicada a través de panfletos, donde anunciaban el paro comercial en represalia por la muerte de su máximo jefe Juan de Dios Úsuga, alias Giovany. Los municipios afectados por el paro armado fueron: Montelíbano, Canalete, Puerto Escondido, San Bernardo del Viento, Puerto Libertador, La Apartada, San José de Uré, Ayapel, Tierralta, Valencia, Montería y otros municipios costaneros; de igual manera en Necoclí, Chigorodó, San Pedro, Majagual y Maranda se sintieron los efectos negativos del cese de actividades.[28][29]

El 6 de enero de 2012, el presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos, emitió un mensaje de exhortación en contra de la banda: «Los Urabeños están notificados, aquí vamos detrás de ellos [...]».[30] Debido a la magnitud del problema, el presidente ofreció una recompensa de hasta $ 2000 000 000 por información que permita el arresto o la condena del máximo jefe del grupo, Dairo Antonio Úsuga David alias Otoniel.[31] También ofreció la suma de $ 1000 000 000 por Roberto Vargas Gutiérrez, alias Gavilan, y Walter Andrés Velásquez, alias Ferley, otros cabecillas que conforman el grupo armado y se encuentran bajo las órdenes del máximo líder.[32]

Trece presuntos integrantes de la banda fueron capturados por las autoridades colombianas, después de realizar trabajos investigativos, ante una ofensiva militar ordenada por el presidente Juan Manuel Santos. Finalmente se contabilizó un total de veintiocho delincuentes capturados, según los informes suministrados por las autoridades.[32]

Plan Pistola

Ante el abatimiento del máximo jefe, Juan de Dios Úsuga David alias Giovany, la banda perpetró varios asesinatos y ejecutó el denominado «plan pistola», un método que consiste en asesinar a policías y otros grupos que conforman parte de la Fuerza Pública de Colombia. Los Urabeños ofrecieron hasta dos millones de pesos por cada policía asesinado según las autoridades colombianas.[33] El General José Guzmán, jefe regional de la policía nacional afirmó: «es la primera vez que tenemos conocimiento (por parte de 'Los Urabeños') de atentados bajo esta modalidad (el pago por cada policía)» y dijo que «Los Urabeños no intentan librar una batalla directa contra el Gobierno de Colombia».[34]

Otros funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) fueron amenazados y posteriormente asesinados, luego de unas denuncias realizadas por el sindicato de la institución carcelaria; al menos ocho integrantes del INPEC fueron abatidos.[35] En el departamento de Antioquia y Córdoba también se presentaron las bajas de varios policías, lugares donde las denominadas «bacrim» disputan los territorios.[36]

Las autoridades afirmaron que estos hechos recuerdan los tiempos violentos del narcotraficante Pablo Escobar, debido a la implementación del mismo sistema.[37] El denominado Zar de la cocaína llegó a pagar la suma de $ 2 000 000 por cada policía asesinado, según las declaraciones de Jhon Jairo Velásquez Vásquez alias Popeye, exjefe de sicarios de Pablo Escobar.[38] Según las confesiones de León Valencia Agudelo, un exguerrillero del Ejército de Liberación Nacional (ELN), solo en la localidad de Antioquia se presentaron ochocientos asesinatos a miembros de esa institución.[39]

Masacres

Las masacres son otro tipo de acciones delictivas propias del grupo paramilitar. La gran mayoría de estos atentados obedece a las disputas de varias zonas donde se trafica droga y se establece el llamado «impuesto revolucionario».[40] El 2 de junio de 2012, el grupo fue señalado por perpetrar un atentado en el municipio de Remedios (Antioquia).[40] El control total de la minería ilegal fue el motivo principal del ataque, un negocio que también disputan Los Rastrojos.[40] La masacre dejó un total de cinco personas asesinadas, mientras que el comandante de la policía de Antioquia afirmó que «los autores de la masacre fueron miembros del grupo paramilitar Gaitanistas, de la banda Los Urabeños».[40]

El 11 de junio del mismo año también se registró la masacre de cuatro miembros de una familia. Las autoridades aseguraron que un delincuente conocido por el alias de Chijo, miembro de Los Urabeños perpetró el atentado en compañía de otras personas.[41][42] Después de haber cometido el homicidio, los integrantes del comando incineraron la vivienda y los cuerpos sin vida de la víctimas, un hecho repudiado por las autoridades.[41]

Extorsiones e impuesto revolucionario

Las extorsiones y el denominado «impuesto revolucionario» son actividades que se ejecutan para adquirir ingresos monetarios. Comerciantes, empresarios, asalariados y personas con cualquier tipo de ingresos se convierten en potenciales víctimas.[43] En la mayoría de los casos, la bacrim realiza seguimientos y hostigamientos por medio de panfletos y llamadas telefónicas, en otros se suele visitar directamente al empresario o comerciante.[43] Un informe especial de la Gobernación de Antioquia reveló que a finales del mes de noviembre de 2012, la bacrim realizó un millonario negocio con Los Rastrojos, luego de que Los Urabeños desembolsaran $ 6000 000 0000 por una llamada «franquicia», una estructura criminal de Los Rastrojos que opera y realiza extorsiones en el Nordeste antioqueño.[44] Cerca de $ 2500 000 000 de pesos se aseguran Los Urabeños mensualmente en materia de extorsión,[44] en la localidad antioqueña.

La actividad extorsiva también se extendió al sector universitario, donde varios integrantes del grupo establecieron un «impuesto de guerra semestral», que tiene como finalidad, el desembolso de $ 1 000 000 por parte de todos los comerciantes de la Universidad de Antioquia.[45] La cúpula o la denominada «Junta Militar» de la agrupación fue la encargada de imponer el impuesto, debido a que supondrá un autosostenimiento a toda la estructura que conforma la bacrim.[45] El uso de los panfletos como medio comunicativo, es uno de los principales hechos intimidatorios, una de las razones por las que varios propietarios de los negocios se han negado a denunciar.[45]


Véase también

Notas


Referencias

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  2. 10,0 10,1
  3. 11,0 11,1
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  7. 15,0 15,1
  8. 17,0 17,1
  9. 24,0 24,1 24,2
  10. 25,0 25,1
  11. 32,0 32,1
  12. 40,0 40,1 40,2 40,3
  13. 41,0 41,1
  14. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas MASU
  15. 43,0 43,1
  16. 44,0 44,1
  17. 45,0 45,1 45,2

Bibliografía

Enlaces externos

Nacionales

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